La dieta adecuada
![]()
Por Elsa Lever M.
¿Cuál es la dieta adecuada cuando tienes más de un malestar?
¿A poco no te pasa que vas al servicio médico por una colitis y sólo te dicen: “no picante, no grasas”, y de todos modos no sientes mejoría? De no ser por los medicamentos seguirías tumbada en la cama revolcándote de dolor. O que, después de una mañana de optimismo que amaneciste con la chispa de “ponerte a dieta” para bajar esos kilitos de más, ¿al mes terminas inflamada, con gastritis o con pérdida de músculo? O que, harta de estar inflamada todo el tiempo y todos los días, desde lo primero que te llevas a la boca hasta lo que incluso no comiste, te pones a buscar una dieta antiinflamatoria pero oh sorpresa, contrario a lo esperado, ¿esa dichosa dieta para desinflamar te pone peor?
Quieres bajar de peso por salud, pero terminas dañándola. Buscas una alimentación balanceada pero algo o todo te cae mal. Te urge reducir los síntomas de la menopausia, pero el insomnio te tiene en un círculo vicioso… entre muchos ejemplos.
Si te identificaste con alguna de estas tres situaciones, no te preocupes, estás a punto de descubrir la luz: el problema es que nos enfocamos en lo más urgente que queremos resolver, sin mirarnos de una forma integral.
El problema es que nos enfocamos en lo más urgente que queremos resolver, sin mirarnos de una forma integral
Me explico. Nos han mal acostumbrado a “escoger” solo uno de nuestros malestares, haciendo caso omiso del resto. Como si al no mencionar otros padecimientos dejaran de existir. Por experiencia sé cómo se comporta la mayoría de las y los médicos generales. Te preguntan, incluso antes de que te sientes: “¿Cuál es el motivo de la consulta?”, y una empieza a comentarle que últimamente esto, y que a veces lo otro, pero que también aquello. Entonces, con seriedad y hasta frunciendo el ceño, dice: “Sólo dígame lo que más le molesta, no puedo recetarle para todo”. Recuerdo una ocasión en que la doctora de mi servicio médico, con todo el dolo del mundo me acusó de estar “inventando” malestares.
En cambio, quienes hemos ido a dar con una o un médico internista, lo primero que te dice es “Dígame todo lo que le aqueja”. Y con los ojos grandes, grandes, de sorpresa, hasta reviramos con un “¿To-dooo?” Y he ahí el cambio de perspectiva, pues sabe que un malestar suele estar conectado con otros, que por cada padecimiento suele haber otros subyacentes, y que solo conociéndolos todos se puede diagnosticar más acertadamente.
Bueno, pues es el mismo principio para las dietas y la alimentación. Tenemos que vernos de una manera integral para determinar la mejor dieta a seguir, pues si sólo nos enfocamos en un aspecto, los otros seguirán dando lata. Es más, es posible que al estar atendiendo a este, terminemos provocando otros nuevos. Hay que ver el bosque, no el árbol. Tú me entiendes. Cuídate mucho.

Te recomendamos también:
✔ Mi premeno, meno y postmeno. ¿Y tú cómo vas?
✔ Maternidad deseada: ser madre para amar

